
Por Dr. Efrain Hoffmann
Los hijos sufren los problemas no resueltos de los padres. Es una cadena que se rompe sanando en lo personal y como pareja, luego como familia. Ante la crisis de valores de la sociedad, el consumismo y la manera como nos cautiva la tecnología, cada día nos alejamos más de nosotros mismos.
La trasmisión de valores es responsabilidad de los padres para ayudar a sus hijos a identificar lo correcto de lo incorrecto, lo saludable de lo no saludable, lo necesario de lo accesorio. Por tanto, si los padres no son AMOROSOS, FIRMES, LIBRES, INDEPENDIENTES, AUTÓNOMOS Y RESPONSABLES. ¿A quién van a modelar los hijos? Aprendamos a convivir más saludablemente y a relacionarnos mejor como pareja.
DECÁLOGO DE LA PAREJA:
- Concentrarse en lo bueno: Intercambiar cumplidos diariamente.
- No reciclar las angustias. No seguir peleando por los mismos motivos.
- Liberarse del pasado. Aprender a reconocer los errores, disculparse, perdonar y olvidar.
- Establecer reglas para canalizar la ira: Comunicar que se tiene algo que expresar y hacerlo cuando se esté más calmado mientras, el otro sólo debe escuchar sin sentirse aludido. Luego, se fija una ocasión para resolver el problema.
- Negociar para obtener lo que se desea (Dar para recibir).
- Comunicar respetuosa y asertivamente todo lo que se sienta, se necesite o cause disgusto para buscar soluciones en conjunto.
- Buscar el conflicto que está detrás del problema. Identificar los factores que condujeron a la situación actual.
- No permitir que las pequeñeces cobren demasiada importancia.
- Periódicamente, tomar un tiempo para sí como individuos y como pareja. Compartir libres de presiones, comunicar lo que les gusta y disgusta del otro. Compartir sueños, deseos y esperanzas.
- Buscar ayuda terapéutica si se requiere.
En un ambiente de respeto, confianza, valoración y conciencia, es posible que los hijos y los padres sean amigos. Los padres debemos respetarlos antes de exigir respeto, darles amor para pretender recibirlo
