Por @teresaleon
El amor es uno de nuestros principales motores en la vida, empezando por el que sentimos o debemos sentir por nosotros mismos.
Tener una autoestima óptima nos permite respetarnos, valorarnos y confiar en nosotros mismos; ver nuestras debilidades con paciencia y sin latigarnos.
Cuando nos queremos, disfrutamos de nuestra propia compañía; no necesitamos con ansias la presencia de otro para que nos distraiga de nosotros mismos.
Al apreciarnos disfrutamos de estar vivos y nos creamos un mundo interior. Entonces podemos querer compartir nuestro mundo, sin depender de que alguien nos lo fabrique o nos haga sentir completos.
Para algunos es un sentimiento; para otros el amor es un estado de conciencia. Cuando lo sentimos, subimos de vibración y vemos las cosas desde una perspectiva mayor.
Es energía que sana cuerpo, alma y relaciones.
Si no hay amor en lo que hacemos, el resultado puede carecer de fuerza.
AUMÉNTELO
Mírese al espejo con amor, dígase palabras de ánimo y reconocimiento, en su justa medida.
Prepare sus alimentos con amor, cantando y agradeciendo la abundancia de la naturaleza.
Riegue las plantas con afecto.
Comuníquese con delicadeza y aprecio verdadero, desde su yo más auténtico.
Lleve las manos al corazón, sienta cariño.
Imagínese como un recién nacido, que sólo inspira amor y ternura. Usted es ese sentimiento, esa es su naturaleza. Ese amor es el sentimiento que trajo impregnado en la primera célula que empezó a formar su cuerpo; es el amor de Dios.
Mientras más amor sentimos, más nos sentimos conectados a la vida.
