En días pasados a raíz del programa “Juntas y revueltas” que conducen nuestra Soraya Alcalá, María Fernanda Molinari y María Corina Marrero por Radio Caracol 1260 AM en Florida, Estados Unidos, se planteaba un debate tan interesante como divertido y que no dejo de ser controvertido. La pregunta del millón de dólares: ¿Cómo prefieres a un hombre natural o metrosexual?
Las opciones eran:
a. Que no se haga tantas cosas, pero que tampoco parezca un mono
b. Pecho pelúo
c. Que se depile todo
d. Que se haga manicure y pedicure
e. Que sea todito natural así como es
Las respuestas variadas pero contundentes. La mayoría habló y defendió las dos primeras opciones, pero con una notable diferencia entre ellas. La opción ganadora fue “Que no se haga tantas cosas, pero que tampoco parezca un mono” en la que confieso contribuí con mi voto.
Este es un tema que se ha tratado hasta el momento como algo hasta chistoso, pero va tomando fuerza. Los hombres cada día más femeninos o menos masculinos. Aquí estamos como aquello de quien fue primero, si el huevo o la gallina y es que no terminamos de tener claro el panorama, lo que sí es cierto es que la consultas de médicos estéticos, spas y salones de belleza se ven más visitados por hombres preocupados por su apariencia intentando verse mejor. Quizá influenciados por los niveles de exigencia que tienen la mayoría de las mujeres en estos tiempos de “perfección” cosa que me preocupa, porque la presión que tenemos y ejercemos nosotras mismas sobre nuestra apariencia física es suficiente, como para ahora lidiar con la de nuestros hombres.
Como todo en esta vida, esto no se escapa de ser un tema de percepción personal, pero ciertamente debemos ponerle resaltador y no engavetarlo tan a la ligera, porque estoy absolutamente segura, de que vamos a estar hablando de esto en un tiempo no muy lejano.
Personalmente estoy ganada a tener al lado a un hombre que exude masculinidad pero que por eso no deje de estar impecable, a la moda, elegante, con manos y pies arreglados, un buen corte de cabello, su piel cuidada, todo sin exagerar. Estamos viendo ya hombres maquillados, entaconados y haciéndose mil monerías que ya rayan en mi opinión personal en el colmo.
Soy una firme creyente que los estereotipos y etiquetas no son nada saludables, y este caso no es la excepción PERO con moderación. Esta bueno el cilantro pero no tanto.
Para mí, que no sean monos, pero tampoco muñecos. Mi maquillaje, tacones y faldas son mías y no se tocan. 😉
En Twitter: @barretoleyva
