Pasando PENA

Pasando PENA

Pobrecita mi hija. De pana. Sufre horrores. A sus diecisiete años, ha conocido el sabor de la vergüenza. Y más: el bochorno es su impertinente compañero de vida. Y es que, a mi querida adolescente, todo, absolutamente TODO en esta vida, le da pena. Sobre todo su madre. O sea, yo.   (Pausa, suspiro profundo)

Cada vez que se me ocurre abrir la boca delante de sus amigos para decir cualquier cosa que no sea “hola”, “chao”, o “¿quieren pizza?”, me tuerce los ojos así, como me los torcía mi mamá cuando yo era chiquita y preguntaba impertinencias a las monjas.

“Mamáááááááá”, me dice, entre dientes, en una mezcla de grito con susurro, con cara de serpiente venenosa y con ojos que en cualquier momento se desprenden de sus órbitas y se vuelven cuchillos. “Mamá… deja de hacer chistes en inglés delante de mis amigos…”… “Mamá, fulanito, menganito y sutanito vienen hoy, no vayas a salir con tu ropa de yoga…”… “Mamá, por favorrrrrrr no digas delante de mis amigos que te encanta el reguetón”… “No prendas incienso”… “Mamá, no les preguntes a mis amigos qué opinan de la segregación, nadie sabe qué es eso…”… “No tararees mientras cocinas”… “Cambia la radio”… “Deja la cantadera”… “Mamá deja de bailar como una loca cuando vas manejando”… “Mamá, ni se te ocurra decirle a la gente que los nuggets que compras son vegetarianos…”… “¡Por favorrrrrrrrrr! ¿cómo puedes hablar de sexo seguro y condones delante de mis amigos??????”… “mamá, no me sigas en Twitter… no me taguees en el Facebook…deja de subir videos caseros a YouTube…”

O sea. Mamá, no existas. No seas. Calladita te ves más bonita. Uy. Pobrecita mi hija. Yo empeñada en existir. Empeñada en ser una mamá súper-cool-la-más-pana. Jurando que me la estoy comiendo porque sé lo que es el Tumblr y reconozco a Robert Pattinson aunque esté bronceado. Y nada. No pego una.

Me pregunto qué estaré haciendo mal. Cuando yo tenía diecisiete, hace ya mil quinientos ochenta y dos años… a ver… mmmm… sí. También me daba pena todo. Pero el asunto es que yo no tenía muchos amigos. Tal vez dos. Una del colegio y uno del edificio. Así que pues, popular, no, no te era. Yo era una nerd irremediable con lentes como culos de botella y un afro como el que ahora ostenta mi hijo Nicolás. O sea, era una vergüenza con patas. Yo era una raya. Ser amiga mía, uf, burda de chimbo. ¿Qué popular iba a tratar a esta nerd? Una que estuviera haciendo alguna obra social. (La conseguí, gracias a Dios. Sigue siendo mi amiga, por cierto. Me enseñó a usar lentes de contacto y alisarme los pelos). En fin, que como el bochorno era algo inherente a mi estilo, ya me había hecho inmune a él. Para mí, ser popular era un sueño tan inalcanzable como ser Pemio Nobel de Astrofísica… así que obviamente, dejé de ansiarlo.

Yo era la antisocial. No tenía ninguna reputación que salvaguardar, así que la pena me empezó a importar un carrizo desde temprano. Claro que tuve mis picos de absoluta vergüenza. Como cuando invité a mi casa a un amigo de mi prima y mi hermano me dijo a grito pelado que se me veía el sostén. No me atreví a verle la cara al amigo de mi prima nunca más en la vida. Pero fuera de algunos episodios puntuales en los que ansiaba que la tierra me devorara, yo desde muy chama como que me acostumbré a vivir haciendo el ridículo perennemente. Debe ser por eso que aprendí rapidito a burlarme de mí misma antes de que lo hicieran los demás.

Pero el caso de mi hija es absolutamente lo contrario. Mi hija es bella, deportista, carismática y todo el colegio muere por ella. Hasta los profesores. Es la reina del arroz con pollo y eso es un trabajo que cuesta mucho mantener. Mi hija pasa dos horas arreglándose en la mañana para verse perfectamente natural. Va para todas las fiestas, ayuda a la gente a estudiar, da consejos a sus amigos y tiene el novio más bello del salón. Es agotador. Con una vida así, con una agenda social y una imagen como esas, la pobre no puede darse el lujo de tener una mamá hippie y desgreñada que ande por la vida oliendo a incienso y hablando de feminismo, autoestima y condones.

Así que últimamente he optado por invisibilizarme. Robotizarme para hacerle la vida más sencilla a mi pobre niña. Cumplir mi papel de chofer, telecajero y asistente personal sin tanta preguntadera. Extrañamente, eso sí, este humilde hogar de librepensadores bohemios y heterodoxos, vive lleno de adolescentes desparramados por la alfombra, colgados en los gabinetes de la mini cocina, tirados de cabeza en el sofá, apretujados entre la biblioteca y la lavadora y encaramados unos encima de otros para ver películas en un televisor que ni pantalla plana es. Muchachos colombianos, cubanos, venezolanos, libaneses, afroamericanos, indeterminados y neutros que me dicen “segunda mamá”, me cuentan sus cuitas, me agregan en el Facebook, me piden el PIN y me siguen en Twitter. Y, más extrañamente aún, he visto a mi hija sonreír de medio lado, cuando cree que no la estoy viendo y después de alguna torcedera de ojos. Yo creo que, en el fondito, le gusta pasar pena. ¿Será?

Indira Páez
Multi-Platform Storytelling Writer
Digital Media & Integrated Solutions
Telemundo Network Group / NBC Universal

www.telemundo.com

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Escritora, libretista y dramaturga venezolana, egresada con méritos de la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela en 1992, mención Artes Escénicas. Autora junto a Daniela Campos de la tesis de grado “Stanislavski en Caracas”. Ha sido galardonada con el Premio Emmy otorgado por la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Televisión como coautora del guión de la serie Gabriel, que protagonizó el cantante y actor puertorriqueño Chayanne y en la que "El Puma" José Luis Rodríguez tuvo una participación especial. Producida por Megafilms, la miniserie "Gabriel, Amor Inmortal", obtuvo ocho nominaciones al premio Emmy, una de ellas por mejor guión de serie, del que la escritora venezolana Indira Páez es coautora. EstilosBlogs escritos por:

1 Comentario sobre este Artículo

  1. avatar wawis27 says:

    Buenas tardes Bella no creo que su hija pase penas con usted es la edad y un poco de celos de ver que usted conecta con sus amigos y otro poco de admiración ,de le unos poquitos años mas y sera su mas grande orgullo y lo dirá en voz alta porque hoy lo es en secreto .

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