Mi Dia Libre…

  • Publicado: July 23rd, 2011
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Mi Dia Libre…

 

Hace tres años y medio me vine a vivir a Miami, y como la mayoría de la gente que vive “acá”, trabajo el triple de lo que trabajaba cuando vivía “allá”. No sé si será por una cuestión de idiosincracia, los valores puritanos de los que se bajaron del Mayflower, la valoración extrema del capital, la plusvalía, el dominio del implacable dólar por encima de todo…o una trastocación de prioridades que hace que lo material esté por encima de lo espiritual o el hedonismo de la cultura occidental o la supervivencia del más apto y el darwinismo postmoderno o… ni idea.

Mi teoría muy humilde y personal es que aquí una trabaja el triple porque no hay señora de servicio. Ni nana. Ni mamáquetecuidaalchamo. Así que de lunes a viernes una te trabaja en una empresa, una te escribe, una te crea. De paso una mata tigres porque una decidió criar sola a sus muchachos porque una te es arrecha y tal y tal. Ajá. Y los fines de semana a esos muchachos hay que llevarlos al cine, al soccer (o sea, al fútbol, pero mi hijo me corrige cada vez que digo “fútbol”, así que ya me acostumbré al bendito “soccer”), a las horas de voluntariado comunitario, a un pic nic en nosédónde, a una rumba, a una piñata… y hay que limpiar, lavar ropa (montones de ropa que no sé ni de dónde salen), aspirar la alfombra, cocinar para la semana y hacer mercado… en fin.

Que cada lunes se te pega con el lunes siguiente y una dice “¡gracias a Dios que tengo trabajo!” (porque una te es agradecida)… pero co… se cansa una también, pues. De vez en cuando. Provoca salir corriendo así sea al estacionamiento y meterse dentro del carro una hora entera a fumarse un cigarro mentolado y laaaaargo sin que nadie te diga “mamá”por un buen rato. Y eso que yo ni fumo.

Yo creo que mi hija la grande, tan bella ella, me vio la cara de asesina potencial y por eso el fin de semana pasado me hizo un regalo impredecible y valiosísimo: se llevó a su hermanito para la playa. Tal vez lo hizo en defensa propia, pero el hecho es que lo hizo. Me regaló un día libre. Mi primer día libre en dieciocho meses.

Cuando se fueron la casa se quedó vacía como un agujero negro del espacio. Silenciosa. Deliciosa. Yo me sentí suspendida. ¡Dios mío! ¿Qué voy a hacer yo con tanta libertad, con tanto tiempo, con este montón de minutos desocupados? Fui perfectamente feliz como por diez segundos, y suspiré. Después me entró como un ataque de pánico súbito… ¡Dios mío! ¡¿Qué carajos voy a hacer yo con tanta libertad????!!!! Ya va… ya va… cálmate… respira… yo he visto esto en las películas. La gente pone música, prende una vela, se mete en la bañera… ¡eso! ¡sí! ¡La bañera! ¡me voy a dar un baño larguísimo! Uno de dos horas… ¡no! ¡de tres!

Me encantó el plan y fui a buscar una vela a la gaveta de la cocina en donde hay de todo… menos velas. Me di cuenta de que la gaveta estaba choreta, salida del riel… estos chamos la sacan a la fuerza y la bendita gaveta se sale y… nada, la voy a arreglar… rapidito. Antes de que se me olvide. Busqué mi destornillador, desarmé la gaveta, la logré arreglar… después de una hora cuarenta minutos.

Okey, me baño sin vela. Busco mi laptop para poner música en el baño, pero la bañera está realmente asquerosa. Con manchas azules de pintura de pelo porque a mi hija le dio por ponerse un mechón súper cool. Así que me fajo, de rodillas, a limpiar y desmanchar la bañera, con cuanto producto maloliente existe en la tierra. Noventa y tres minutos después, está reluciente. ¿Qué hora es? Me quedan todavía un rato de libertad… me ducho rapidito y me dispongo a ver la temporada completa de Real Housewives of New Jersey que la tengo grabada y nunca me da tiempo de ver.

Pero el control remoto del televisor de la sala está desaparecido, como siempre. Me toca desarmar el sofá y consigo el dichoso control, sí… después de una media hora. De paso consigo un Converse amarillo del pie izquierdo de mi hijo, una paleta de madera, dos cucharitas y un cepillo redondo.

Logro poner cada cosa en su lugar sin alterarme demasiado al abrir los closets de mis hijos. Logro respirar y meditar mucho para evitar la compulsión instintiva de arreglarlo todo, ordenarlo todo, limpiarlo todo. Total, yo no vivo en Wisteria Lane ni soy un ama de casa perfecta ni ando recibiendo mucha visita. Qué carrizo.

Finalmente me instalo a ver mi reality favorito para olvidarme del mundo mientras disfruto de cinco mujeres que viven hablando pestes la una de la otra… y llegan mis hijos: chorreando agua y arena, mojando la alfombra, lanzando las toallas mojadas en cualquier parte y amapuchándome con sabor a coco. “¿Qué hiciste mami? ¿Descansaste mucho?”… Bueeeeeeno. ¿Qué les puedo decir?

Una tiene que reconocer sus limitaciones. Yo es que… no sé. A mí lo del descanso y la relajación y el tiempo libre como que no me sale bien. Será cuando mis hijos se vayan de la casa, digo yo. Será. O un día. Un día que la casa esté más limpia. Me imagino que para entonces, las mujeres de New Jersey ya habrán envejecido, como yo.

Indira Páez
Multi-Platform Storytelling Writer
Digital Media & Integrated Solutions
Telemundo Network Group / NBC Universal

Twitter: @IndiraPaezD

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Escritora, libretista y dramaturga venezolana, egresada con méritos de la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela en 1992, mención Artes Escénicas. Autora junto a Daniela Campos de la tesis de grado “Stanislavski en Caracas”. Ha sido galardonada con el Premio Emmy otorgado por la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Televisión como coautora del guión de la serie Gabriel, que protagonizó el cantante y actor puertorriqueño Chayanne y en la que "El Puma" José Luis Rodríguez tuvo una participación especial. Producida por Megafilms, la miniserie "Gabriel, Amor Inmortal", obtuvo ocho nominaciones al premio Emmy, una de ellas por mejor guión de serie, del que la escritora venezolana Indira Páez es coautora. EstilosBlogs escritos por:
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