Amanecí Vieja…

Amanecí Vieja…

 
 Esta mañana me levanté de la cama, adormilada caminé hacia el baño, me lavé la cara, y allí, en el espejo, descubrí a una doñita que se parecía a mi mamá, viéndome con ojos medio bizcos del sueño. ¡Soy yo! Me tomó unos segundos darme cuenta. Y me aterré. Estoy vieja. Ayer no tenía estos caminos que van desde la nariz hasta la boca. Estos deltas en los extremos del ojo. Ayer no tenía estos cabellos blancos alrededor de la cara. Ayer mis senos eran firmes, mis muslos duros como troncos, mis brazos no colgaban como banderines. Todo estaba en su lugar. Pensando que era una pesadilla, me metí en la ducha fría y sólo logré que me diera taquicardia. Me vestí con dificultad, me costó agacharme para amarrarme las trenzas, tengo que comprar mocasines, pensé.
 
No puede ser. Esto nunca me iba a pasar a mí. Se suponía que siempre iba a ser joven. Se suponía que siempre iba a poder subir las escaleras sin cansarme. Se suponía que comer a las tres de la mañana nunca me iba a dar acidez. Los adolescentes nunca me iban a parecer molestos, la época presente sería “mi época” y jamás me haría una cirugía plástica. Qué cursi. Jamás ahorré para mi jubilación, tendría tiempo después. Algún día. Cuando envejeciera que iba a ser ufffffff, mucho más tarde, después, pasado mañana. Jamás me preocupé por el futuro, iba a llegar algún día, no hoy.
 
Jamás pensé que mi hija me vería como a una vieja, una raya, una intrusa. No te vistas así, mamá, no bailes con las manos así, no digas esas cosas delante de mis amigos. me das pena. Esas cosas se las decía yo a mi mamá, porque mi mamá era una vieja. No era una tipa actual y posmoderna como yo. Al menos eso creía yo.
 
Tendría tiempo para hacer miles de cosas antes de envejecer: viajar, comprar una casa en la playa, hacer un postgrado, aprender francés. el tiempo se me fue no-sé-en-qué pazguatada. Pero ni casa en la playa, ni postgrado ni oui monsieur. No sé qué se me hizo el tiempo. Pasó sin darme cuenta. Demasiado ocupada estaba en cumplir para darme chance de vivir.
 
Algún día iba a empezar a cuidarme para no llegar a vieja como mi mamá, jorobada, con lumbago y tensión alta. Iba a dejar de fumar. Iba a dejar de comer carne. Iba a hacer ejercicios todos los días. Tal vez hasta comenzaría a hacer yoga y meditar. No hice nada de eso. Ni siquiera empecé a tomar calcio a los 30. Y ahora estoy jorobada, me duelen las piernas y fumo como un camionero.
 
Me molesta la bulla a toda hora, la música demasiado alta, protesto como mi papá solía hacerlo. Vivo peleando con mi hija porque habla mucho por teléfono y me refiero a comiquitas que nadie se acuerda que existieron. Veo a los cuarentones como muchachitos y los chamos me ven como un bicho raro cuando les explico que no, en mi infancia no había Internet. Ni computadoras. Ni fax. Ni DVD.
 
Me imagino que todo esto fue un proceso. Pero yo me di cuenta hoy. Esta mañana. Se los juro. Salí a la calle con ganas de despejarme, pedí un café en la barra de la panadería y la señorita -tan simpática- que atiende, me dijo “doñita”. Entonces me di cuenta, es oficial. Bienvenida a la vejez. Ya estoy averiguando precios de cirugías pláticas. Quiero quitarme las arrugas, subirme todo lo que se me haya caído y sacarme todo lo que me sobre. A ver si engaño al espejo, que no al tiempo. 

 Indira Páez
MPST Writer
Digital Media & Integrated Solutions
Telemundo Network Group / NBC Universal
 

 

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Escritora, libretista y dramaturga venezolana, egresada con méritos de la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela en 1992, mención Artes Escénicas. Autora junto a Daniela Campos de la tesis de grado “Stanislavski en Caracas”. Ha sido galardonada con el Premio Emmy otorgado por la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Televisión como coautora del guión de la serie Gabriel, que protagonizó el cantante y actor puertorriqueño Chayanne y en la que "El Puma" José Luis Rodríguez tuvo una participación especial. Producida por Megafilms, la miniserie "Gabriel, Amor Inmortal", obtuvo ocho nominaciones al premio Emmy, una de ellas por mejor guión de serie, del que la escritora venezolana Indira Páez es coautora. EstilosBlogs escritos por:

2 Comentarios sobre este Artículo

  1. avatar wawis27 says:

    buenos días bella que bello pinta la realidad de muchas personas ,que por trabajar y cumplir se nos olvida q el tiempo pasa y no perdona y como dice le dicho .como te ves me vi ,como me ves te veras. y en nada se equivoca hay q respetar las edades y disfrutar lo que ellas nos ofrecen en su momento esta q hoy vive esta llena d sabiduría y madurez claro q las arrugas se quitan no se preocupe un fuerte abrazo y sigo admirando su manera d escribir y compartir

  2. avatar wawis27 says:

    buenos días bella que bello pinta la realidad de muchas personas ,que por trabajar y cumplir se nos olvida q el tiempo pasa y no perdona y como dice le dicho .como te ves me vi ,como me ves te veras. y en nada se equivoca hay q respetar las edades y disfrutar lo que ellas nos ofrecen en su momento esta q hoy vive esta llena d sabiduría y madurez claro q las arrugas se quitan no se preocupe un fuerte abrazo y sigo admirando su manera d escribir y compartir

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