La culpa es de la gravedad

 Son las seis de la mañana. Me siento como en un simulador espacial, practicando para cuando vaya a Marte y mi cuerpo se quede incrustado en el asiento de la nave espacial, sufriendo los efectos de la gravedad cero. La diferencia es que ni soy astronauta, ni estoy en un parque de atracciones de Orlando. Estoy en mi cama, como todos los días, luchando con la flojera, con la absoluta gana de quedarme echada todo el día, de pasar de largo el amanecer de hoy, de remodelarme la cotidianidad y hasta inventarme una nueva identidad en otro planeta, bajo otra forma de vida de esas extrañas que le enseñan a uno en bachillerato. De pronto quiero ser una espora. No sé. Una drosófila melanogaster. Una ameba. “Mamááááááááá!”. Ya está. Se jodió esta drosófila. Me tengo que levantar a llevar a mi hija al colegio. “Mamááááááááááá apúrate que llego tardeeeeeeeeee”. Voooooooooooooooooooooy. Voy y voy. Yo siempre voy.

Y hoy tengo unas ganas de no ir. De venirme, más bien. O de quedarme. Me levanto como puedo. El aire, la atmósfera, es un animal que se me encima. No me deja. Trata de mantenerme atada a la cama. Horizontalizada. La gravedad, será. Definitivamente es la gravedad, que está más grave que nunca. Lucho con el animal-atmósfera. Y, ya no sé ni como –debe ser el efecto vigorizante de los gritos de mi hija adolescente- me arranco a mí misma de aquella sábana. Creo que dejé un pedazo de espalda pegado en alguna parte. Los pies ¡coño, los pies!… no hay manera de que vayan ágiles al baño. Se arrastran, son lombrices, son lenguas de piso, babosas, caracoles. No son más pies. Se niegan. Pesan, no pisan. ¿Qué pasa? Peso. Peso demasiado. No sé cómo no hay huecos en la alfombra por donde paso. Así llego al baño. Y en el espejo me recibe una mujer mucho más pequeña que yo. Con la espalda encorvada. Los senos caídos. La piel colgante. ¿Quién es? No, no puedo ser yo. Es un truco. Otra vez la gravedad. Me hala hacia abajo. Me hala, con todo y piel, tetas, culo. Hasta los codos se caen. ¿Y si me mudo a Plutón?

No debe haber gravedad en Plutón. Total, ya ni planeta es.  A lo mejor mis tetas regresan a donde estaban hace veinte años. A lo mejor mi cuerpo retoma su verticalidad. A lo mejor esa mujer del espejo se hace volátil, aprende a caminar por encima del piso, manda todo al carajo y se hace leve. Leve, como un jingle. Como una miss. Como la densidad cuando es obvia. A lo mejor… “Mamááááááááá cónchale, no me van a dejar entrar!!!!!!!”. La gravedad. Newton y su manzana (siempre las manzanas nos joden, si no, que lo diga Eva) y su inquietud. Obviamente, Newton no tenía hijos. Si los hubiera tenido, jamás hubiera tenido tiempo para pensar en tantas pendejadas. Jamás hubiera descubierto algo que total, no sirve para nada, ¿verdad?.
Digo, como es irreversible… No sé, descubrir la gravedad es como… como descubrir que uno se muere. ¿Y eso, como para qué?

¿Cómo se lucha contra eso, cómo se cura? Corneta. La corneta del carro va a despertar a todo el mundo. Qué pena. En este vecindario tan silencioso que parece inhabitado. Ya voy. Tengo que callar la corneta mientras mi cabeza se niega a hacer lo mismo. Tanto Botox, tanto Omega 3, tanto suplemento vitamínico y antioxidante, para descubrir esta mañana de martes cualquiera, que la culpa de todo es de la puta gravedad. Voooooooooooooy.

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Escritora, libretista y dramaturga venezolana, egresada con méritos de la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela en 1992, mención Artes Escénicas. Autora junto a Daniela Campos de la tesis de grado “Stanislavski en Caracas”. Ha sido galardonada con el Premio Emmy otorgado por la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Televisión como coautora del guión de la serie Gabriel, que protagonizó el cantante y actor puertorriqueño Chayanne y en la que "El Puma" José Luis Rodríguez tuvo una participación especial. Producida por Megafilms, la miniserie "Gabriel, Amor Inmortal", obtuvo ocho nominaciones al premio Emmy, una de ellas por mejor guión de serie, del que la escritora venezolana Indira Páez es coautora. EstilosBlogs escritos por:

1 Comentario sobre este Artículo

  1. avatar wawis27 says:

    bella es la 1:30 am. me encontré esta belleza d realidad que me tiene grave como su gravedad muerta de la risa y ya me vinieron a calla no dejo estudiar a el cerebro d casa un futuro cirujano plástico tal ves tenga el remedia para no perder la gravedad y evitar la flacidez,mi admiración sigue creciendo

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