¿SEXO? ¿O AMORCITO CORAZÓN?

“¡Chica… ya voy para tres años sin sexo!”.  Así me dijo me dijo, en pleno banquito de parque y mientras nuestros hijos respectivos se peleaban por el columpio, mi pálida amiga Karina. No entendí nada. Aquello me dio como escalofríos, pero puse mi cara de mensajero de Fedex y ni la ceja derecha levanté. De paso, nuestros niños se estaban medio matando en la escalera del tobogán.

“¿Tres años sin sexo… por elección, por convicción o por resignación?”, le pregunté discreta. Karina se había divorciado unos cuatro años atrás. El ex marido se había vuelto a casar y, en un acto de finísima amnesia selectiva, se le había olvidado que tenía un hijo con Karina. Así que más nunca lo vio, ni le pasó plata, ni lo llamó, ni lo texteó, ni un “tweet” le dedicó. No lo tenía ni en el Facebook. El ex de Karina era un perro de esos. Karina se había quedado solita con su gordito en un país en el que no tenía familia alguna, ni trabajo, ni papeles. Pero como buena heroína latinoamericana, se las arregló para salir adelante con muchos tropiezos, sin hadas madrinas y sin príncipes azules. Aprendió inglés, sacó su visa, consiguió trabajo, compró un carro de 1999 y vive en un apartamento tipo estudio de lo más cuchi en un sitio lindo con un árbol al lado. Hago un recuento rápido de su historia reciente y me digo “Claro, Karina en todos estos años, no ha tenido tiempo para el sexo, ¿cómo se me ocurre?”.  En ese momento, ella me miró con sus ojos tristes y me interrumpió las justificaciones: “No consigo a nadie que valga la pena”. Uf. Me choca (pensé). 

“¿Alguien que “valga la pena”? ¿Que “valga la pena” como para qué?”, le pregunté yo. Y en ese instante la cara me cambió. Un poco, claro, porque ya dije que tenía mi cara de mensajero de Fedex. Pero de tratar de disimular lástima, pasé a tratar de disimular rabia.

Y es que eso es lo que me genera esa doble moral victoriana de Karina y de muchas mujeres como ella, liberales por fuera y conservadoras por dentro. Como una guanábana. O un demócrata. Porque vamos a estar claros: si lo que la mujer quiere es sexo, S-E-X-O, con todas sus vocales y sus consonantes, lo único que necesita es un hombre que tenga su anatomía completica, funcional y operativa. “No, no, tampoco la cosa es hacerlo con cualquiera. Tiene que ser un tipo que pueda articular dos frases seguidas, un tipo sensible y preferiblemente sin rollos de dinero”.

Entonces lo ví clarito. Karina no quería sexo, nada de eso. Quería amorcito.  Una llamadita al día siguiente y de repente hasta un ramo de flores.

“Son cuarenta y dos años, chica, entiéndeme”. Le dije que entendía que para ella el sexo no era una prioridad. Y allí empezó el rollo, porque Karina me afirmó que sí. Que ella era una mujer con un potencial sexual increíble y que sabía separar perfectamente el sexo del amor.  “¿O sea que sí estás dispuesta a regalarte una noche de pasión absoluta, sin venir después con aquello de papi-tú-me-quieres?”. La confronté. Ella dudó un momento, pero creo que le dio miedo parecer demasiado nerd y me dijo que sí.

Como a mí me encanta colaborar con las causas nobles y quería evitarle la neurosis a mi amiga, inmediatamente llamé a mi pana Manuel. Un latinazo precioso y desenrrollado, adorador de las piernas femeninas y del olor  postcoital. Atendió el llamado raudo.

Para esta mujer que había transitado el camino del ayuno durante tres años, Manuel fue un festín de piel que le borró la mirada desesperada y le trastocó las certezas. Y fue sexo. Sólo sexo. Sin frases hechas, sin preámbulos tortuosos de retórica inútil. Sexo maravilloso, revitalizante.

Y es que uno no puede ir por la vida guardándose para cuando llegue el carnaval, porque si el carnaval llega y tú nunca has echado ni una bailadita, no vas a saber disfrutarlo. Hay que estar en forma para cuando llegue el que es, el propio. Porque, ¿te imaginas que te llegue el príncipe ese y te encuentre amargada, seca, neurotizada y fuera de forma? Qué pena con ese señor.

Llegó el día siguiente. Yo estaba feliz con mi hazaña sanadora. Manuel, por supuesto, gozó un puyero haciendo de semental a destajo. Y cuando llamé a mi amiga, creyendo que me iba a encontrar con una mujer dichosa, liberada y con la vida agarrada por los cachos, me encontré a Karina con un ratón moral a cuestas y un despecho grandísimo. “Qué va, amiga. Yo no sirvo para esto. Fue rico, sí. Pero me hizo falta el amorcito. Yo como que me dejo de pistoladas de mujer moderna y sigo con mi ayuno. Hasta que llegue el que es”.

Me sentí culpable, perversa y mala amiga. ¿Quién era yo para venir a romperle la dieta a esa estoica mujer? ¿Quién para tumbar sus esquemas?.

Cuando volví a ver a Karina en el parque, pensé en pedirle perdón por haberla lanzado al precipicio de la lujuria. Pero la vi, y enseguida me golpeó su mirada: los ojos le brillaban, distintos, más abiertos. Como no le habían brillado en tres años. Bailó, aunque no llegara el carnaval, y eso, a veces, también vale la pena.

Twitter @IndiraPaezD

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Escritora, libretista y dramaturga venezolana, egresada con méritos de la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela en 1992, mención Artes Escénicas. Autora junto a Daniela Campos de la tesis de grado “Stanislavski en Caracas”. Ha sido galardonada con el Premio Emmy otorgado por la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Televisión como coautora del guión de la serie Gabriel, que protagonizó el cantante y actor puertorriqueño Chayanne y en la que "El Puma" José Luis Rodríguez tuvo una participación especial. Producida por Megafilms, la miniserie "Gabriel, Amor Inmortal", obtuvo ocho nominaciones al premio Emmy, una de ellas por mejor guión de serie, del que la escritora venezolana Indira Páez es coautora. EstilosBlogs escritos por:

3 Comentarios sobre este Artículo

  1. Indira es una fabulosa representación de la mujer en todo el sentido de la palabra!! yo la leo como mi “terapista digital” es increible lo bien que describe lo que vivimos jlas mujeres ajajjaja que lujo!!!! que vivan la vivencias “DE PAR EN PAR”

  2. bello y muy cierto a beses las mujeres nos olvidamos de vivir por miedo al que dirán y ala doble morar a educar a nuestras hijas d otra manera. una felicitación a esta gran escritora

  3. avatar Christina Landa says:

    Me encantó 🙂

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