CITA A SORDAS

CITA A SORDAS

 

Después de tres meses de una autoencerrona más que voluntaria, decretada, decidí salir del closet. Soy una mujer divorciada. Otra vez. Y, según todas mis amigas, mi mamá, mis hermanas, mi prima, mi tía segunda, mi vecina y la señora que trabaja en el banco, las mujeres divorciadas al parecer tenemos todas un norte común: buscar a nuestro próximo marido. Y todas ellas, solidarias al fin, me tienen al menos un candidato de esos bienbuenosolteroyconplatamijaestesí.

Yo que llevaba ya doce años de casada, obviamente he perdido la práctica en aquello de la conquista, la colonización… y al parecer me quedé sólo con la guerra de independencia en la lección de historia.

El hecho es que, por no llevar la contraria, o por solidaridad gremial, o por curiosidad o por ganas o hastío o por, o, o, o, o, o… me envalentoné, me afeité las piernas y me encaramé en unos tacones de siete centímetros para salir con uno de esos candidatos como-para-mí.

Este hombrón amigo de mi vecina, recién divorciado, cuarenta y siete años, altísimo como un edificio de justicia, dos hijas mayores de edad, de profesión acumulador de dólares y de domicilio marmoleado, llegó a buscarme en un carro mucho más arma-de-destrucción-masiva que carro y se bajó –qué cómico- a abrirme la puerta.
Debo confesarlo, me encantó que se bajara a abrirme la puerta del carro. Sobre todo porque en aquel carro-arma una no se montaba. Se trepaba.

Fuimos a un restaurante como de turistas. La noche estuvo plagada de lugares comunes y en un momento mi mente se desconectó por completo de mi boca, que seguía repitiendo frases hechas como “qué interesante” y “no me digas”. Me puse a pensar en las relaciones, en los hombres de Marte, las mujeres de Venus, Adán, Eva, la manzana, mi papá, mi mamá, mis hermanos todos divorciados, yo y mis tres ex maridos a cuestas y los boleros y las telenovelas y el “si me dejas me muero”, “sin ti no vivo”, “eres el centro de mi universo” y “sin tu cariño son de cartón todas las estrellas” y todos esos desafíos a la biología, a la física y a la astronomía. De pronto todo me pareció como de anime. ¿Si me dejas me muero? ¿me falta el aire si no estás? ¿sin ti no vivo? ¡Coño!

Ni que fueras un pulmón. ¿Qué es eso? No, no, no. Me niego a creer que el amor es una suerte de adicción que sólo se satisface en el otro. Me niego a pensar que sin un pipí al lado ando incompleta por la vida. Me niego, como diría Pío Miranda, a “la bragueta obligatoria”. Y del bolero desgarrado, me quedo con los güisquis. El amor, digo yo, el AMOR, así, con mayúscula, el que yo quiero, el que me gusta, es uno así, que me dé pura risa. Y aire. Y fresco y alas.
-¿Postre? – dijo él.
-¿Ah? – dije yo, con mi cara de Ipod en “shuffle”, como diría mi hija.

-Que si quieres postre, pregunta el mesero. Aunque ya le dije que no. Una mujer tan bella como tú seguramente se cuida mucho.
Ahí no aguanté más. Me dio como cosa con el hombre edificio, y le solté un monólogo interior, mucho peor que un bolero…

-Mira chico… tú eres chévere. Grandote y eso. Así que vamos resumiendo, ya tú sabes, a los cuarenta y dos años no hay tiempo que perder. … vamos sincerándonos y a ahorarrnos los primeros veintiocho capítulos de telenovela y así yo no pierdo tiempo en eso de yo hacerme la pana, la interesante, la mujer de avanzada…  Y es que, mira, lo que te soy yo… pues… Yo soy una mujer mala. Malísima. No sé coser, ni planchar, ni pongo la mesa en su santo lugar porque ni mesa tengo. Soy la peor ama de casa del planeta. A mis hijos les doy comida de Mc Donalds y amo las cenas de microondas. Trabajo 18 horas al día, duermo 4 y religiosamente dedico dos a mis hijos, viendo películas de superhéroes y vampiros. Hace años que no logro pasar de la página ocho de cualquier libro. Mi paisaje afectivo se reduce cada vez más y mis posesiones materiales caben en cuatro maletas. Soy insomne, intolerante, insatisfecha, independiente… Cambio mis propios cauchos y bombillos y no me gusta que me invadan ni que me celen ni que me intenten poseer. No invierto ni un minuto de mi día juzgando ni criticando a nadie y no soporto los consejos no solicitados. Me choca que me dirijan cuando manejo, bailo salsa como si la hubiera inventado yo y me enervo si me hablan dos personas a la vez.

Soy contradictoria, cambiante, aventurera y guerrera. La rutina me enferma y la pereza mental me saca de quicio. Fanática del orden a extremos compulsivos y leona para defender a mis hijos. No lloro desde hace tres años y medio y detesto la lástima, a las víctimas y a los victimarios. Mi vida son mis hijos y mis letras, unos pocos amigos y una familia loca pero amadísima. Por ellos mato y muero. Hago concesiones sólo por quien lo necesita y no por quien cree merecerlo. No exijo ni demando, no pido ni manipulo. Respeto y respeto. No peleo jamás con nadie y no pierdo tiempo en discusiones bizantinas. Me aburro con facilidad, huyo del encierro, no le tengo miedo a casi nada y creo firmemente que la vida es deliciosa y que hay que vivirla y beberla en paz. Sin drama. Sin conflicto. No me gusta estar sola y la playa es mi lugar favorito en este mundo después de los ojos de mis hijos. Prefiero hablar hasta la madrugada que un centro comercial y a Maelo que a Mozart. En fin… Soy una cosa rara, sin manual de instrucciones y sin pretensiones de que me entiendan… ¿ves mi corazón? …y nada, tú también si quieres te relajas y me cuentas de una vez que tu ex mujer no es tan mala, sino que tú eres, tal vez, eyaculador precoz… y que en esta vida no hay buenos ni malos sino historias que empiezan y terminan y punto, uno sigue aprendiendo a equivocarse. Cada vez con mayor contudencia si hay suerte. ¡Ah! Y sí. Sí quiero postre. Es más, quiero dos. La torta de chocolate con chocolate y el tocinillo del cielo. Porque mañana, ¿quién sabe, verdad?- ahí tomé agua, porque se imaginarán el atragante.

El hombre edificio, pobrecito, no entendió nada. Se quedó calladito viéndome comerme mis dos postres, me llevó a mi casa y setenta y dos horas después no ha llamado. Qué cosas. Debe ser que el teléfono se le cayó en la poceta. Tiene que ser eso, porque la cita, a pesar de sorda, fue la más sincera que he tenido en mi vida…. Y a todos nos encanta la sinceridad ¿o no?

(publicado originalmente en la revista “SEXO SENTIDO”, Caracas-Venezuela, 2010)

Twitter: @IndiraPaezD

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Escritora, libretista y dramaturga venezolana, egresada con méritos de la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela en 1992, mención Artes Escénicas. Autora junto a Daniela Campos de la tesis de grado “Stanislavski en Caracas”. Ha sido galardonada con el Premio Emmy otorgado por la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Televisión como coautora del guión de la serie Gabriel, que protagonizó el cantante y actor puertorriqueño Chayanne y en la que "El Puma" José Luis Rodríguez tuvo una participación especial. Producida por Megafilms, la miniserie "Gabriel, Amor Inmortal", obtuvo ocho nominaciones al premio Emmy, una de ellas por mejor guión de serie, del que la escritora venezolana Indira Páez es coautora. EstilosBlogs escritos por:

5 Comentarios sobre este Artículo

  1. avatar Chapellina says:

    pero mujer es que ese fue EL MONÓLOGO jajajajaaa y el tipo quedaría traumatizado. No puedo contigo, eres lo máximo.
    y yo también quiero un amor así: “que me dé pura risa. Y aire. Y fresco y alas”.

    Me encantó esto, es tan típico: bienbuenosolteroyconplatamijaestesí 🙂

  2. avatar wawis27 says:

    me a hecho reír ,reflexionar y admirarte cada vez mas

  3. avatar Angie says:

    He leído los cuatro artículos y puedo asegurar que ninguna escritora hasta ahora, me ha nutrido tanto y siempre que leo a Indira quedo tan de acuerdo con ella, que me sorprendo a mi misma, ya que en mis 27 años no he encajado tan perfectamente con alguien nisiquiera con mi hermana gemela. La sinceridad me aísla de muchos mejor dicho de la mayoría, pero no podemos dejar de ser nosotras mismas por otros, porque nos perdemos y si uno se pierde no tendrá nada ni a nadie. Gracias Soraya por este blod tan fresco. Felicidad y Bendiciones.

  4. Gracias Christina, sigue leyendonos, el Blog se actualiza siempre, vamos diario por aqui y semanal en Columna Estilos, a tu orden

  5. avatar Christina says:

    Me encanto la columna! Estupenda ,sin pelos en la lengua y toda la verdad dicha tal cual.

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